“La
Nochebuena de 1836” es el último artículo escrito por Larra. En él muestra una
gran cantidad de ironía y pesimismo como forma de presentar una crítica a la
sociedad del momento que, entre otras cosas, era extremadamente clasista.
Se observa
una mezcla de periodismo y literatura, pues el narrador –el mismo Larra- relata
sus pensamientos y andanzas por el Madrid de la época de una forma muy
personal. Refleja el estilo de vida de entonces, las calles y el paisanaje, característica
por la cual su obra se incluye dentro del costumbrismo. También aparecen numerosas menciones a las
situaciones vividas debido a la política existente, como la censura o la deuda
del Estado, y menciones a sucesos históricos, como la Primera Guerra Carlista. Todo
ello aparece retratado con patetismo y un enorme pesimismo.
El
colofón del artículo es el enfrentamiento con su criado, donde entrevemos ese
clasismo suyo y la noción de España como una suma de Madrid y sus provincias. El
criado, pese a ser retratado como un provinciano desagradable y animalesco, se
convierte en el medio por el cual Larra enuncia gran parte de su crítica a los
usos y costumbres, al pensamiento político oportunista; una crítica que acaba
volviéndose hacia sí mismo, ya que algunos de los aspectos que él menciona
podemos enlazarlos con sucesos ahora conocidos de su vida. Todo ello lo engloba
en su explicación de la Nochebuena como un día nefasto.
Es su
último artículo antes del suicidio, por lo que es remarcable ese tono pesimista
y derrotista que dirige hacia su persona: nos da pistas sobre cómo debía ser su
carácter en la temporada que precedió a su suicidio.