miércoles, 2 de mayo de 2018

Entrevista a Patricia Pérez, masona


Entrevisto hoy a Patricia Pérez, una mujer masona que ha tenido la amabilidad de acompañarme en esta tarde nublada. Compartimos un rato en un café cualquiera, y me cuenta todo al respecto de esa parte de su vida que resulta tan curiosa y a la vez tan desconocida para la mayoría de nosotros.

¿Cómo definirías o explicarías la masonería a alguien que no sabe exactamente qué es?
No es sencillo definirla, ya que para cada masón es algo distinto. Te diría que se trata de un camino de crecimiento personal que tiene una serie de ritos de iniciación. Este desarrollo personal del que te hablo se lleva a cabo a través del simbolismo masónico actual, que desciende de todos aquellos símbolos utilizados por los canteros de las catedrales de la Edad Media.  A esta masonería se la llamaba “masonería operativa”.
Las logias eran los centros de reunión. Con el tiempo, se fueron atrayendo intelectuales a las logias y ello derivó en una masonería especulativa, que es la que opera actualmente. A partir de aquí, la masonería es como un tronco con muchas ramas, ya que hay diversas clases. Se divide básicamente en dos corrientes: los regulares, propios de Inglaterra, y las logias francesas, más aperturistas tanto en los ritos de adopción como en la aceptación de mujeres.
En las logias existe una gran jerarquía. Las obediencias u órdenes pueden ser femeninas, masculinas o mixtas. La masonería es algo que se vive de una manera muy personal.

¿Con qué clase de conocimiento se trabaja en las logias?
En las logias azules o de perfección existe un sistema de acceso al conocimiento en grados, y está estructurado como los oficios medievales: aprendiz, compañero y maestro. El conocimiento esotérico es más intelectual debido a la línea de trabajo que se sigue. Básicamente, se van estudiando los símbolos propios de la masonería –el compás, la piedra bruta- gracias a la experimentación a través de los ritos. Se escriben una serie de trabajos llamados planchas, que se leen frente a los demás miembros de la logia. Esta es una representación de un microcosmos. Los ritos te disponen para que el simbolismo penetre mejor.
Dentro de las logias no se habla de religión ni de política, aunque sí que es verdad que todo el proceso es dependiente de un rito, un dogma. Es necesaria la idea de un Dios, porque si no es imposible penetrar en el conocimiento de las relaciones con el universo.

¿Qué te aporta la masonería?
A mí me aporta una mayor perspectiva filosófica de la vida, una oportunidad de mirar hacia mi interior continuamente.  

¿Cómo entraste en este mundo?
Con 24 años. Conocía a la madre de un compañero de instituto, y ella tenía una manera muy interesante de hablar, me fascinaba. Un día, conversando con ella, salió el tema y me pareció muy interesante. A las logias debes entrar preguntando y mostrando una motivación, no son organizaciones proselitistas, ni sectas, ni nada que se le parezca.
Sí que es verdad que tienen a su alrededor un halo de oscurantismo, pero en España se debe a algo muy concreto: a toda la campaña de desprestigio que Franco llevó a cabo durante la guerra civil, ya que no le permitieron entrar a ninguna logia. No nos basamos en el secreto, sino en la discreción. Yo no voy diciendo que soy masona, igual que no voy anunciando mi orientación sexual ni nada por el estilo.
Como decía, la madre de mi amigo vio mi interés y me dio libros sobre el tema. Es raro que me aceptasen, ya que vivía en casa con mis padres. Digo que es raro porque la admisión y la permanencia se rigen por dos máximas: la de la libertad y la de buenas costumbres. La máxima de libertad es básicamente por lo que las mujeres no han podido entrar a las logias en España hasta hace relativamente poco, y es que has de ser solvente económicamente para poder pagar la mensualidad y los viajes que sean necesarios. La máxima de costumbres no se rige por lo social, aunque sí que te piden un registro de penales; se trata más bien de rendir cuentas a tu conciencia.
Solicité la entrada a una logia, y tuve que pasar tres entrevistas o aplomaciones con el líder. Acudí a un taller de preparación y tuve que presentar un currículum profesional y otro de vida. Por último, tuve que hacer un pase bajo venda, en el cual te vendan los ojos y los miembros de la logia te hacen una serie de preguntas.
Las logias están inscritas como asociaciones culturales en el registro del Ministerio, y pagamos una mensualidad de 30€, ya que cada logia lleva a cabo una autogestión y se hace cargo del alquiler y de los derechos de formación.
Además, existe una obligación de asistencia a las reuniones mensuales. En caso de que en algún momento no puedas cumplir los requisitos, es más fácil salir que entrar, ya que puedes hacerlo sin dar ninguna explicación. La entrada a una logia siempre ha de ser por inquietud personal, por querer saber más.
Para las mujeres es más complicado entrar, ya que hay menos logias. Desde fuera se ve muy exigente, pero desde dentro es fácil atender tus obligaciones profanas. Cuando mis hijos eran más pequeños, los llevaba conmigo a las reuniones, a uno de ellos tan sólo al mes de nacer. De todos modos, sí que es verdad que por situaciones culturales, las mujeres tenemos muchos más espacios de reflexión personal que los hombres.

¿Alguna vez has te has encontrado con una experiencia desagradable o has notado algo negativo en la masonería que no te haya gustado nada?
No, jamás. Es algo que me aporta mucho, es un tipo de aprendizaje que se experimenta con la vida. No está por encima de todo, y las responsabilidades son perfectamente conciliables. Soy masona 24 horas al día, al igual que soy madre, mujer o maestra. Llevo bien todas las partes de mí.
Sí que es verdad que te pone en muchas situaciones de crisis personal, pues toda esa reflexión interior te obliga a ponerte cara a cara contigo misma, pero no lo entiendo como algo negativo, ya que me hace avanzar. Cuanto más joven entras, más camino tienes recorrido a una edad determinada. No es que sepa más que otros, sino que he aprovechado el camino y he vivido la masonería muy intensamente. Si llevas poco tiempo en una logia, no te da tiempo a valorar lo aprendido.

¿Son las logias como una familia o son más bien un grupo de reunión?
Son como una fraternidad, porque el camino masónico es individual, pero el grupo lo potencia, como si fuera un espejo. Nos vincula el rito de una manera muy potente, como una serie de lazos invisibles. No se entra por soledad o para tener un grupo de reunión, y quien lo hace se sale muy pronto. Esos lazos de los que te hablo son potentes, vinculan alma con alma. El grupo es de conexión y de vibración, y puedes sentirlo.

Entonces, ¿la gente dura más en la masonería si tiene el deseo de saber?
No siempre. Algunos prefieren quedarse por la reunión, pero no es mi caso. A veces me pregunto qué hago ahí, ya que puede haber gente con la que no conecto. Aún así, dentro de la logia los integrantes somos como la piedra, la argamasa o los cimientos de una construcción, todos con una función. La gente con la que no tenía tanta afinidad me aportaba mucho, aprendía más cosas, por eso es tan bueno estar en grupo. El eco que tú lanzas te viene de vuelta, y ese otro eco puede venir de alguien diferente, o si no, no resonaría. El trabajo con el simbolismo provoca cambios muy profundos.

¿Qué podrías explicar sobre el trabajo simbólico?
Como te había dicho antes, los símbolos se inspiran en los utilizados por los constructores de las catedrales. Aunque se usan en masonería, pueden encontrarse en todas las culturas, aunque el uso desde nuestro campo es distinto. Lo que trabajamos es qué significan, para ello se manejan diccionarios simbólicos. Desde el rito se ve una cara diferente de sus significados, vemos lo que antes no veíamos. Los trabajos de las escuelas esotéricas, no sólo de la masonería, sino de todas las disciplinas esotéricas, se orientan a la práctica, a hacer la vida más fácil.
El rito es lo esotérico, en la masonería experimental se enmarca el trabajo en ese aspecto. Las aportaciones, lo que nos aporta a cada uno, se leen en grupo y se crea un debate al respecto. Se pasa de lo particular a lo general, es decir, de lo que significa el símbolo en tu vida y cómo se relaciona con todo lo demás. Tener esa capacidad de relacionarlo es lo que aporta el trabajo del rito.

¿Consideras que alguno de esos trabajos o aportaciones se ha reflejado en la vida exterior a gran escala, es decir, que ha influido en grandes grupos de personas que no pertenecen a la masonería?
Bueno, la historia está llena de masones impulsores. Yo lo veo como que la masonería tiene un tipo de aprendizaje que se basa en una fuerza de avance para que la sociedad evolucione. Sí que se han aplicado algunos aspectos fuera. Algunas logias tienen más presencia social, pero eso no las hace ni mejores ni peores.
Todo el trabajo personal acaba saliendo fuera de una manera u otra. Es como el aleteo de una mariposa que condiciona el universo: yo aprendo algo, lo aplico en mi vida y eso influye en mi alrededor. El aprendizaje condiciona movimientos. No es tanto que haya un grupo masónico detrás de ciertas revoluciones como que esas revoluciones estén lideradas por personas con capacidad de decisión.
El perfeccionamiento de la humanidad es el objetivo de la masonería, pero empieza en uno mismo. Es como un grano de arena en un reloj, o como el efecto de expansión de un dominó. Yo mi aprendizaje lo transmito, tanto en lo visible como en lo invisible. La humanidad son precisamente las relaciones humanas. La masonería en que yo estoy está más orientada a lo sagrado que a lo histórico.

 Para terminar, si pudieras ¿qué mito erradicarías sobre la masonería?
Yo soy un poco especial porque esas cosas no me importan, no gasto mi energía en ello. A cada uno lo reconocen por sus huellas, y creo que donde hay desconocimiento puede haber conocimiento.
En Francia y en EE.UU. no hay esas consideraciones negativas sobre la masonería a nivel social, de hecho en EE.UU. los masones se reconocen como tal abiertamente y colocan placas en sus puertas señalándolo, ya que les da más prestigio. En España se ve peor, pero al final se te reconoce por unas cualidades. Si se tiene esa visión es por ignorancia. A poco que busques ya encuentras que no es ninguna secta ni nada parecido. Así que no, no erradicaría ningún mito.

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